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El largo Camino a Santiago de Jorge ‘Tuti’ Abello

por Francisco Puñal
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En exclusiva presentamos el hermoso documental «Hasta Santiago a pie», de Jorge ‘Tuti’ Abello, quien es uno de los editores más sobresalientes que ha dado el cine cubano y por cuyas manos pasaron algunos filmes que hoy son grandes clásicos de la cinematografía de la isla.

“El camino primitivo a Santiago de Compostela, 334 kilómetros desde Oviedo, y con trece etapas, es un trayecto duro, lleno de elevaciones, pendientes y obstáculos. Lo hice con sinceridad, para recordar a mis abuelos paternos, vencer mis miedos, encontrarme a mí mismo, pedir amor y felicidad para mis seres queridos, y para recuperar mi vida familiar”.

Así expresa el cineasta cubano Jorge ‘Tuti’ Abello Heras, quien tiene una destacada carrera como editor cinematográfico, tanto en la isla como en Estados Unidos, donde reside desde 1992, cuando fue al encuentro de su hermano Mario.

Jorge Abello en una moviola del ICAIC

Jorge Abello en una moviola del ICAIC

En 1972, con 18 años, Abello comenzó a trabajar en el archivo fílmico del Instituto Cubano de Cine ICAIC como ayudante de conservador de las películas o, como dice, “a cargar carretillas con rollos viejos y latas oxidadas”. 

Esos fueron sus inicios en la industria del cine cubana. Dos años más tarde, ingresó como editor asistente en el Noticiero ICAIC que dirigía Santiago Álvarez, donde reinaba un espíritu creativo y, a partir de ahí, editó noticias y documentales. Comenzó a editar largometrajes de ficción en 1984.

Jorge Abello, Diosdado Llanes, Delvis Pastor Espinosa, Primitva, Miriam Elias, Santiago Alvarez, Julia Yip, Rodolfo García, Arturo Agramonte e Isolda M_Noticiero ICAIC

Jorge Abello en su etapa de editor del Noticiero ICAIC dirigido por Santiago Alvarez.

Ya como editor de destacados filmes cubanos, su currículum es envidiable: “Los pájaros tirándole a la escopeta” (1984), de Rolando Díaz; “Clandestinos” (1987), de Fernando Pérez; “Un señor muy viejo con alas enormes” (1988), de Fernando Birri; “La bella del Alhambra” de Enrique Pineda Barnet (galardonada con el Premio Goya a la mejor película extranjera de habla hispana en 1989); “Hello Hemingway”, de Fernando Pérez, (premiado en el Festival de la Habana, 1990); la polémica “Alicia en el pueblo de Maravillas”, de Daniel Díaz Torres (censurada por el gobierno cubano); “Adorables mentiras”, de Gerardo Chijona (que obtuvo el Premio Quijote de la Federación Internacional de Cine en el XIII Festival de la Habana, en 1991), entre otros.

Jorge Abello, Veronica Lynn y Enrique Pineda Barnet

Con el director Enrique Pineda Barnet y la actriz verónica Lynn en una visita a La Habana.

Ya fuera de Cuba editó “Fuera de juego” (1994), “Si me comprendieras” (1998), “Cercanía” (2004) y “La vida según Ofelia” (2006), todas de Rolando Díaz; “Ricardo, Miriam y Fidel” (1997), del suizo Christian Frei; “Angelito Mío” (1998) de Enrique Pineda Barnet; “Dos veces Ana” (2010), de Sergio Giral; «Las polacas», mediometraje de Carlos Barba; «Veritas» (sin estrenar), documental de Eliecer Jiménez Almeida; ha asesorado a Aaron Vega Granados en su largometraje documental «Papi», dedicado a la memoria de Pastor Vega; y trabaja actualmente en la postproduccion de un nuevo documental de Ana María García.

Jorge Abello, Laura de la Uz, Raúl Perez Ureta e Isabel Santos en el Festival de la Habana

Laura de la Uz, Raúl Perez Ureta, Jorge Abello e Isabel Santos en un Festival de la Habana.

‘Tuti’ Abello también tiene una  larga trayectoria como editor de programación en canales de televisión en los Estados Unidos, como Telemundo, MGM Latin American, UnivisiónMega TV y otros.  Creó  en el 2007  su empresa “Second  Cut Media”, en la que ofreció servicios para filmar making of, presentaciones de nuevos canales, reportajes, etc.

Jorge Abello, la viuda de Daniel Diaz Torres y Rolando Díaz

Junto a Rolando Díaz, el director con el que más ha colaborado, y la viuda de Daniel Díaz Torres, con quien editó la memorable «Alicia en el pueblo de maravillas».

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Hoy, Jorge Abello nos regala esta copia inédita de su mediometraje documental “Hasta Santiago a pie”, con guión, edición, producción y dirección suyas, que testimonia su paso en 2017 a través del camino primitivo de peregrinación al santuario sagrado de Santiago de Compostela.

Como buen cineasta que es, Abello quiso registrar en imágenes esta experiencia única y personal.  Para ello, trajo una pequeña cámara de video GoPro y un teléfono móvil: con una captaba el camino y con el otro se autofilmaba.

Jorge Abello termina su Camino de Santiago frente a la Catedral - 2017

¿Cómo fue sobre tu preparación para esa jornada épica?

“Para hacer el camino de Santiago estuve un mes preparándome. Eso creía, al caminar por Coral Gables, en Miami Dade, donde vivo, diez kilómetros con la mochila a cuestas y otros diez sin ella; pero no contaba con las subidas y bajadas del trayecto real y la duración de cada jornada.”

“Uno vive en una sociedad muy apurada y no tiene tiempo para nada, por lo que quise aprovechar un receso en el trabajo para emprender esta aventura y así conocer dónde habían vivido mis abuelos paternos que eran de Cornellana y Cabruñana, en Asturias, y habían hecho otro camino en su vida, para ir a Cuba”.

Háblanos del Camino a Santiago por etapas.

“Salí de Oviedo el 27 de septiembre de 2017, con el objetivo de encontrar respuestas en la naturaleza, que en la ciudad no encuentras. Siempre me pareció muy especial caminar solo durante horas sin saber a dónde vas, guiándote por marcas y flechas. Esto era paso a paso. Quería meditar y hacer un recuento de mi vida.”

«El primer día llegué a Grado y, a pesar de que esa primera etapa no tiene grandes alturas y mi cuerpo tenía todas las reservas naturales, llegué bastante cansado. Fue muy emocionante que me recibiera en el albergue una cubana. Era mi primera experiencia en este tipo de albergue con distintas personas, baños comunes, litera…, aunque en Cuba ya había estado en albergues como el de la escuela al campo y los de cortar caña”.

“En la segunda etapa a Salas el trayecto se me hizo más difícil  por las pendientes que tiene el camino, llegué totalmente extenuado y pensé claudicar. Por suerte, una chica  llamada Sandra, dueña del albergue ‘Valle del Nonaya’, me dio ánimo y muy valiosos consejos.”

“Me dijo que lo tomara con calma, que descansara un día, recupera fuerzas, y que enviáramos la mochila por correo, que es un servicio que tiene el camino de Santiago, y así nada más llevaba lo esencial y caminaba más ligero’”.

Al final, ¿qué experiencia sacaste y qué significó para ti el Camino a Santiago?

“No vine aquí a agotarme en extremo y a morir al final del día, tras cada etapa. Tengo que empezar a vivir el camino, a disfrutar de la naturaleza, a conocer cada piedra, cada árbol, a identificar olores y colores. Y, entonces, te das cuenta de que el Camino es como la vida. No se trata de mirar atrás o al lado. Siempre tienes que mirar adelante, siempre quieres llegar, y te ves luchando con todo lo que te encuentras a tu paso.”

“Cuando subes haces un esfuerzo, te pones en tensión, cuando bajas una pendiente debes cuidar el equilibrio, ir frenando. Esa es la vida, un sube y baja. La vida es como el Camino de Santiago: un obstáculo permanente. Uno se pasa todo el tiempo tratando de llegar a algún lugar, a algún objetivo, sin darse cuenta que la vida transcurre en cada paso, no importa el dolor y el tiempo que empeñes si lo haces con pasión y amor.”

Según me has contado, fue una gran sorpresa poder disfrutar de las Fiestas de San Froilán en Lugo. 

“Pues sí. He hecho el camino sufriendo altas temperaturas, ningún día llovió, y llegar a Lugo y ver a todo el mundo disfrutando, bailando, con sus trajes típicos y la música de gaitas fue reconfortante y muy alegre. Fue como un renacer en Cuba cuando mis abuelos me llevaban a actividades parecidas  en el Club Belmontino.”

Jorge Abello en la Plaza del Obradoiro, en Santiago de Compostela 2017

Y por fin culminaste el Camino y llegaste a la Catedral de Santiago de Compostela.

“Todas las metas que uno cumple en la vida tienen una carga emocional muy grande. Desde el día anterior estaba nervioso, dormí poco. Me quedaban 20 kilómetros, y ahí sí cogí mi mochila, pues quise llegar con ella.”

“Nunca creí que hiciera lo que estaba haciendo. Mis amigos de Miami me decían que estaba loco. Pero tenía muchas ganas de realizarlo. Con la cámara filmaba mis últimos pasos hasta llegar a la plaza de la Catedral de Santiago.”

“Llegué llorando. Era un momento mágico, era el colofón de un esfuerzo, era el fin de un camino y ahora iba a empezar otro. Así es la vida”.

Abello, ahora solo te resta editar todo el inmenso material en bruto que has filmado. 

“Tengo que visionar todo el material para ver cómo edito este cuento. No tengo preestablecido ningún guión ni formato. Espero que el mismo material me diga qué hacer. Creo que resultará un testimonio interesante y me encantará mostrarlo a mi familia  y a mis amistades”.

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